jueves, 3 de octubre de 2013
Nadie tiene en claro lo que es lo mejor para vos. Ya desde el punto de vista en que te ves involucrado en la realidad de quienes te rodean quedrán asegurarse de que los beneficies. Nadie que dice amarte querrá tenerte lejos aunque pudiera comprobar que es lo mejor para vos. Siempre te aconsejará para su propio beneficio, siempre te escuchará y te hará entender las cosas como a su ego le plazca. Por eso un día se inventaron los psicólogos, tipos que te escuchan en pos de guiarte a un presunto bien desde la neutralidad de no conocerte. Entonces le pagas por un servicio en el que te harán entender que estarás mejor pero que cuando lo estés los seguirás necesitando porque ellos quieren tu dinero antes que tu bien estar. A nadie le importás realmente, si no le generás lo que necesita sea sexo, un oído atento, un chiste estúpido o una muerte en el momento justo. Cuando seas un cacho de mierda tirado en el barro y no haya posibilidad de levantarte para nada, verás como solo se interesan por vos los putos herederos de tus tres trajes y tu colección de vinilos de mierda. Y ahí, tarde y en vano, sabrás que fuiste lo mismo que todo: nada más ni nada menos que un estúpido bien de consumo.
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